CISAC: guía para compositores

Tus canciones están siempre generando ingresos en todo el mundo: cuando se escuchan en Spotify, se tocan en directo, se emiten en la radio o se publican en CD y vinilo. Pero si no están registradas correctamente, es posible que ese dinero no te llegue nunca.
Para ayudar a desmitificar el funcionamiento de las organizaciones de gestión colectiva (CMO) y a que los compositores reciban lo que se les debe, hemos hablado con Anna Neale, directora de Relaciones con los Creadores de la CISAC, la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores. La CISAC ayuda a proteger los derechos de más de cinco millones de creadores en todo el mundo en nombre de una red global de 228 sociedades miembro de 111 países. Anna, artista y compositora, ofrece consejos prácticos sobre el registro, los metadatos y cómo los compositores pueden conseguir que todas las regalías que han ganado lleguen a sus manos.
¿Puedes explicar qué es una entidad de gestión colectiva (CMO), los tipos de regalías que recauda y qué papel desempeña en la carrera de un compositor?
Una entidad de gestión colectiva, o CMO por sus siglas en inglés, es una organización que recauda regalías por el uso de tus obras. Los compositores recibís dos tipos de regalías en función del uso de la canción: las de ejecución, que se pagan a los compositores cuando su música se usa públicamente (p. ej., en la radio o la televisión, en actuaciones en directo y en lugares públicos como restaurantes, hoteles, tiendas o cines) y en plataformas de streaming; y las mecánicas, que se pagan cada vez que se reproduce la grabación de tus obras. Esto ocurre por las ventas de productos físicos (como CD, casetes ―si eres de la vieja escuela― y vinilos) y de productos digitales (como las descargas), pero también por las reproducciones mediante streaming. Cada vez que un usuario (es decir, el oyente) escucha una canción en un servicio de streaming, genera regalías mecánicas y de ejecución. En función de tu territorio, las normas de la CMO y el tipo de servicio, la distribución variará: puede ser un 50 % de regalías de ejecución y un 50 % de mecánicas; un 75 % de regalías de ejecución o incluso, en algunos casos, un 100 %. Cuando te unes a una CMO, le das permiso para emitir una licencia de uso de tu obra, lo que significa que la entidad recauda ese dinero en tu nombre y permite que se use tu obra y se pague por ella en diferentes productos comerciales.
Las CMO realizan un seguimiento del uso de las obras de los compositores por medio de un complejo sistema de identificación y control para poder pagar a los artistas y compositores por el uso que hacen otras entidades de esas obras. El ISWC (International Standard Musical Work Code) es el identificador clave de las obras. Casi todas las entidades de derechos de emisión y plataformas digitales están obligadas por ley a informar sobre el uso que hacen de las obras, especialmente si estás en el Reino Unido, la Unión Europea o los Estados Unidos.
¿Por qué es importante que los compositores se unan a una CMO y registren sus canciones?
Si no te registras, no recibirás ningún pago. Es así de sencillo. Por lo general, cada vez que se "usa" tu canción (y nos referimos a personas que la escuchan, interactúan con ella, la reproducen, etc.) genera posibles regalías, tanto si la canción está registrada como si no. Pertenecer a una CMO es el primer paso; el segundo es registrar tus canciones. De esta forma, podrás recibir el dinero correspondiente cuando la gente escuche tu música (por ejemplo, en Spotify o en otras plataformas de streaming). En el mercado actual, esto es fundamental.
¿Cómo colaboran las CMO de distintos países para hacer un seguimiento de las regalías de un compositor cuya música se escucha en todo el mundo?
Las CMO tienen sus propias bases de datos de obras registradas, que se identifican mediante un código ISWC. Este código estándar internacional para obras musicales contiene los metadatos principales de la canción, es decir, el título y los nombres de los compositores implicados, y puede vincularse a sus números IPI (Interested Party Information). Además, las CMO gestionan los detalles sobre derechos de reproducción y ejecución, así como los acuerdos de publicación.
Cuando se reproduce una canción, el servicio de streaming informa de su uso a las CMO, en función de los territorios y los acuerdos de licencia. Las CMO aplican un sistema de correspondencia que identifica las obras subyacentes y quién es el titular de sus derechos, lo que les permite solicitar al servicio las regalías por las obras que controlan y distribuirlas como corresponda.
La CMO procederá con los pagos a los titulares de los derechos de la canción reproducida que estén directamente afiliados. Si los titulares de los derechos están afiliados a otra CMO, las regalías, una vez procesadas, se transferirán a esa entidad.
¿Todas las CMO dan cuenta de las regalías a los compositores con la misma frecuencia?
No, depende en gran medida de cada CMO. En el caso del uso digital, la mayoría de los pagos se realizan en un plazo de 3 a 6 meses tras el uso de las obras, pero esto puede variar en función de diversos factores, como dónde se usó la obra, cómo se informó de dicho uso, y si los datos del informe de uso son correctos o si la canción está registrada de forma adecuada.
Los metadatos siguen teniendo un papel central en la recaudación de regalías. ¿Qué información es absolutamente fundamental que incluyan los compositores al registrar sus obras para asegurarse de recibir los pagos y evitar retrasos?
Asegúrate de acordar el título de la canción y los nombres de los compositores, y que todos estén bien escritos. Con errores tipográficos no hay pagos. Llega también a un acuerdo sobre las divisiones de las canciones y registra a todos los compositores implicados.
Si tienes los números IPI de todos los compositores, la coincidencia será más rápida y precisa. Ya sabes cuál es tu número IPI, ¿no…?
¿Qué suele hacer que las regalías acaben sin reclamar? ¿De cuánto dinero estamos hablando realmente en todo el mundo?
Las regalías no reclamadas son un problema global. Cada hora , se introducen en el sistema, se suben a plataformas de streaming y se usan cientos de miles de canciones. Esto supone una cantidad enorme de datos. Aunque se han logrado grandes avances en la última década, algunas de las canciones acaban sin reclamar, sobre todo por problemas con los metadatos. Esta situación puede deberse a varios motivos: que no se hayan registrado de forma correcta, que contengan errores ortográficos, que falte información (este suele ser el principal problema), que existan registros en conflicto de los titulares de los derechos o que haya datos erróneos. También puede ocurrir cuando las canciones no están registradas o no se envía su ISWC a los servicios de streaming; por ejemplo, Spotify seguirá informando y pagando por ellas, pero, si no hay ningún registro, ¿a dónde va el dinero? Las CMO y las plataformas musicales han desarrollado algunos mecanismos para garantizar que este dinero llegue a los titulares de los derechos igualmente en función de las obras que se identifiquen, por lo que el dinero no reclamado podría no llegar a los compositores implicados en un principio.
Lo importante es recordar que hay dinero en el sistema , pero no lo recibirás a menos que seas miembro de una CMO, declares tus canciones y las registres correctamente. Puedes consultar tus registros en la base de datos de tu CMO local. Yo animaría a todos los compositores a hacerlo, tanto si son independientes como si forman parte de una editora.
Si un compositor corrige los errores de los metadatos tarde, ¿puede solicitar las regalías antiguas? De ser así, ¿hasta cuándo?
Una vez más, depende de cada CMO y de la plataforma de música, así como de las limitaciones de derechos de autor en cada país. Consulta las normas de tu CMO. La mayoría cuenta con un sistema de reclamación de regalías no asignadas que puedes consultar online.
¿Cuál es tu principal consejo para los compositores a la hora de trabajar con las CMO y proteger sus derechos?
Que se aseguren de estar de acuerdo con las divisiones de composición (si se trata de una composición conjunta) y registren sus canciones con la mayor cantidad de información posible. Normalmente, se pueden consultar otros registros en el sistema de la CMO para ver si ya hay coincidencias.
Deben estar al tanto de sus registros y, si ven que algo no va bien, ponerse en contacto con la CMO para que lo solucione. Nadie lo hará por ellos; comprobar que los datos sean correctos es responsabilidad suya. Además, tienen que informar de cualquier uso del que tengan constancia, por ejemplo, si han tocado en directo. Como compositores, no podemos llevar un control ni un registro de cada vez que se usan nuestras canciones, pero sí debemos asumir el control de lo que esté en nuestra mano.
No pueden perder de vista las oportunidades que ofrecen las CMO, como formación o financiación. Muchas CMO invierten en apoyar a sus miembros (es decir, a los compositores) para ayudarles a mantener y gestionar sus datos, fomentar la creatividad y la colaboración, y proteger y mantener la diversidad cultural.
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